lunes, 1 de febrero de 2016

Cuando fallan las fuerzas

Después de mis malas sensaciones en Santa Pola y de estar toda la semana parado (salvo una única visita al gimnasio) cuidándome mi lesionado tobillo tocaba entrenar trail en La Felipa. La verdad es que no estaba muy motivado, todavía tenía molestias en el tobillo y arrastraba un cansancio injustificado durante toda la semana. Pero había que intentarlo, a finales de febrero tengo una carrera de trail bastante exigente y quería al menos comprobar mi estado de forma. Las sensaciones fueron horribles, el tobillo seguía molestando y la más insignificante de las cuestas me hacía parar. Tanto me agobié que pensaba que sería mejor dejar de correr hasta que me hagan la prueba de esfuerzo que tengo solicitada, no veo ya normal tanto cansancio en las subidas. Las bajadas también fueron espantosas, el tobillo me impedía pisar con un mínimo de seguridad.
Viéndome correr en un video de la última Media de Albacete me di cuenta de que corro "como una abuela"... no sé en que momento empecé a correr así, pero lo cierto es que me he vuelto muy lento y corro como un señor mayor con sobrepeso... En fin, sigo a la espera de empezar algún día a mejorar y recuperar ese estado de forma que alguna vez tuve, que tampoco es que fuese gran cosa... pero me facilitaba mucho disfrutar de este deporte.
Sorprendentemente esta mañana me he despertado con el tobillo casi curado, pensaba que me levantaría totalmente cojo después del esfuerzo de ayer y ha sido todo lo contrario, se ha mejorado. Esto me ha animado a apuntarme parra el próximo fin de semana a la "Vuelta a la Peña de San Blás", una carrera en Elche de la Sierra que me encanta, y que es bastante dura. Mirando los registros de mis cuatro últimas participaciones he comprobado que cada año he corrido peor esta prueba, la última la recuerdo especialmente dura... ya veremos este año.  Mi objetivo, como casi siempre que no estoy muy pletórico es: terminar la carrera, no parar en ninguna cuesta, no lesionarme y, en la medida de lo posible, disfrutar.

lunes, 25 de enero de 2016

27ª Mitja Marató Internacional Vila de Santa Pola

Ayer, cuando apenas llevaba recorridos 6 kilómetros en la Media Maratón Vila de Santa Pola, imaginaba que el título de esta entrada (si llegaba a existir) sería algo parecido a "la carrera que nunca debí empezar". Pero no, al final he optado por un título menos revelador y más neutro (también más justo). Desde el principio parecía que todo se ponía en contra de que este año fuese tan grato como los anteriores. En primer lugar Angel decidió no apuntarse por sus ya viejos problemas con las rodillas. El domingo anterior, después de mi última tirada larga, el tobillo derecho comenzó a molestarme, hasta dejarme casi totalmente cojo... toda la semana de reposo, salvo una visita al gimnasio el viernes.
Ese mismo viernes me llamaba Pedro para decirme que había tenido un problema  en el trabajo y sería casi imposible poder ir a Santa Pola. Así que me quedaba solo, no tenía mucho sentido ir a Santa Pola. Pero entonces recordé que tenía un equipo y que Antonio iba a ir a Santa Pola. Me puse en contacto con él y ¡bingo! tenía previsto viajar el mismo domingo por la mañana y tenía hueco en su coche. Tenían previsto regresar a comer a Albacete, pero prescindir del tradicional  arroz era un mal menor, parecía que las cosas se arreglaban. Sin embargo, había otro problema: todos mis compañeros de viaje tenían ya el dorsal... con lo cual no tenían pensado madrugar mucho... yo no tenía el dorsal y solo los entregarían de 8:00 a 9:00. Intenté hacer alguna gestión para que alguien me lo recogiese pero imposible. Finalmente quedamos en salir a las 7:00... el viaje dura 1:45, por lo que si no había ninguna incidencia (y suelen formarse tapones en la entrada el día de la carrera) llegaría justo a tiempo. Muchos nervios, mal sueño y claro... todo eso tenía que salir. Una vez tuve el dorsal en la mañana me tranquilicé bastante, ya solo me preocupaba la molestia en el tobillo... pero suponía que desaparecería cuando llevase un rato corriendo... es de ese tipo de molestias. Y así fue, salí junto a Antonio, dispuesto a hacer un tiempo en torno a 1:40 -1:45...y, a pesar de los tapones que siempre hay en la salida, muy bien... pronto conseguimos una velocidad cómoda y adecuada... todo iba perfectamente y el día era perfecto para correr. Sin embargo a partir del kilómetro 5 empecé a sentirme mal, cada vez con menos fuerzas, me descolgué enseguida y mi media pasó de 4:47 el kilómetro a 5:06, 5:16,5:20... cada vez peor. Psicológicamente fue muy duro, había empezado a tener problemas muy pronto, con ganas de abandonar ya en el kilómetro 6, faltaba mucha carrera y no dejaba de pensar que mi corazón quizás no estuviese bien. Sin embargo bajando el ritmo lo necesario para no sufrir más de lo necesario pude aguantar, primero hasta el kilómetro 7 luego hasta el 10, después hasta el 14,... la verdad es que, pese al malestar y la lentitud de mi carrera, los kilómetros pasaban más rápido de lo esperado... y conseguí cruzar la meta...justo cuando aparecía el 2:00 en el cronómetro del arco de llegada... nuevo "record".
Siempre hay que quedarse con lo bueno y me quedo con dos cosas importantes: conocer algunos nuevos compañeros del club; gente muy maja y excelentes deportistas y, también, tener la templanza necesaria para terminar... nunca he tenido que abandonar una carrera, sé que alguna vez será la primera, que ese día llegará, pero ayer no fue ese día. También fue el día en el que recuperé el respeto por esta prueba... no puede correrse de cualquier forma.

lunes, 4 de enero de 2016

Fin de año, balances y ¿propósitos para incumplir?

Lo de mirar a cámara todavía no lo domino
Este año sí, he vuelto a mi ya vieja costumbre de terminar el año corriendo la San Silvestre de Albacete. Como hace un par de años, éste también la ha corrido mi hijo, solo que esta vez lo ha hecho con sus amigos... el tiempo pasa. Contento por poder correr una vez más acompañado de amigos (este año de Enrique y de Pedro) y de poder reencontrar y saludar a un montón más. El circuito de este año era nuevo para mi, pues se estrenó el año pasado y me ha parecido fantástico (parece ser que coincide bastante con el del 10K). Lo que más me ha sorprendido ha sido la cantidad de gente que había durante todo el recorrido viendo la carrera, ha sido fenomenal. Deportivamente para mi se trataba, como todos los años salvo el primero, de trotar, acompañando en todo el recorrido a algún amigo que no corre habitualmente.

2016  ha sido un poco raro en cuanto a esto de correr, por una parte tengo la impresión de no haber participado en demasiadas carreras, sin embargo han sido 9, que sin ser muchas, son más o menos las de todos los años (salvo el 2013, en el que completé el mínimo del circuito, unas 18). Además 4 de ellas han sido medios maratones (Santa Pola, Albacete, Almansa y Hellín) y otra ha sido el Desafio Lurbel. También tengo la sensación de haber tenido muchos parones... y a pesar de eso el número de kilómetros (aunque bajo, menos de 1400) ha sido el segundo mejor de mi 'vida runner'... las marcas tampoco han sido buenas... pero tampoco tan alejadas de mi media... Así que, aunque la sensación es de haber hecho poco, lo cierto es que he hecho más o menos lo mismo de siempre... por eso me resulta 'raro'. En fin, sigo corriendo y eso me vale, estoy contento.
Para el año que voy ha hacer ningún propósito especial... porque parezco gafado con eso. Vamos a ver que sale. De momento me he federado en montaña y me he apuntado al Club de Trail Albacete, por lo que mis objetivos tienen que ir por ahí. Mi forma física está todavía flojita, y todavía tengo algunos kilos de más, pero ya estoy apuntado a un trail de 32km en febrero (como si fuese capaz de correrlo). Desde agosto estoy apuntado a un gimnasio y digo 'estoy apuntado' porque lo de ir es más discutible (3 veces en diciembre)... Si algún día consigo centrarme en los entrenamientos que me propongo y ser constante creo que conseguiré grandes metas... De momento contento, sigo corriendo y compitiendo (aunque instalado en mi 'zona de confort' )




jueves, 22 de octubre de 2015

XXVIII Media Maratón de Hellín. Hay margen para mejorar

Desde la última entrada, en la que contaba mis sensaciones en la Media Maratón de Albacete, han pasado un buen montón de cosas, he seguido entrenando con algo más de frecuencia que otros veranos (pero con poca calidad) y he competido en alguna carrera (sigo siendo muy selectivo y por eso han sido más bien escasas, solo Alcalá del Júcar y Chinchilla ). A pesar de que haber entrenado más de lo que es habitual en mi los progresos han sido casi inexistentes. Al menos hasta la semana anterior a la Carrera de Chinchilla, en la que decidí aumentar el ritmo en los rodajes.  Llevaba demasiado tiempo aburrido, llevando un ritmo lastimero y corriendo casi sin ganas... hasta que un día aumenté el ritmo y con él mis buenas sensaciones y mi estado de ánimo.

He vuelto también al gimnasio, desde el mes de septiembre, así que ahora los días de descanso de carrera los dedico a "ponerme fuerte". Ha sido un poco inquietante comprobar lo lejos que estoy de un buen estado de forma (a pesar de llevar ya 6 años corriendo ininterrumpidamente). Tengo mucho recorrido por delante todavía hasta ponerme 'en forma' pero, por fin, creo que estoy en el buen camino.

En la media de Hellín pude comprobar, una vez más, la cantidad de corredores que ahora me adelantan y que hace poco más de un año yo superaba con facilidad. Eso sí, cada vez va disminuyendo este número (por lo menos en cuanto a los conocidos). La carrera no se me dio mal, de mis tres participaciones ha sido la mejor (aunque la primera no cuenta porque corrí acompañando a un amigo que por aquel entonces llevaba un ritmo por debajo del mío). Salí, siguiendo la estrategia de la media de Almansa que tan buenas sensaciones me dio, desde muy atrás, con intención de ir mejorando poco a poco e ir superando corredores... aunque en esta ocasión, como me encontré bien, empecé muy pronto a adelantar... hasta la primera cuesta, que me pilló algo desprevenido (tengo mala memoria) y se me hizo más dura de lo que esperaba. En la segunda vuelta no tuve tantos problemas con esta cuesta, una vez conocida  solo tuve que reservar un poco más. Salvo eso, el resto fueron buenas sensaciones y bastante confianza, incluso pude esprintar en la llegada ... aunque no al cien por cien para no adelantar en los últimos metros a la pareja que iba delante de mi  y también para no acabar vomitando.
Parece que tengo un buen enfoque en mis entrenamientos,  todavía me quedan unos cuantos kilos de grasa que perder y otros tantos de músculo que ganar (esto último va a ser más difícil), pero mi intención es más estar en forma que mejorar mis tiempos de carrera...aunque supongo que esto será una consecuencia de lo primero. Pero sobre todo quiero correr con más alegría, correr más rápido y con más brío aunque sea distancias más cortas. Y volver a la montaña... El gimnasio creo que me vendrá muy bien para cumplir estos deseos.
Esta es la media de Hellín desde mi Garmin:


lunes, 15 de junio de 2015

XX Medio Maratón Internacional Ciudad de Albacete: Disfrutar o sufrir

Participar en el Medio Maratón de Albacete siempre es algo muy especial. Es la carrera de mi ciudad, la  media maratón en la que debuté, la carrera imprescindible desde aquella primera vez en 2010. Es, además,  la carrera en la que siempre busco hacer una buena marca, nunca entendería esta como un entrenamiento (eso queda para otras). Este año era todo un privilegio poder volver a disputarla, después de mi ausencia del año pasado, después de haber estado con un pié fuera de este mundillo de las carreras. Muchas ganas, muchos nervios (como si fuese la primera vez) pero, lamentablemente,  una escasa preparación. Consciente de mi corto estado de forma la idea era terminarla, no sufrir demasiado, no lesionarme e intentar disfrutar al máximo. Podría haber hecho como en Almansa, colocarme al final de la carrera e ir de menos a más, adelantando puestos. Pero no fue así. Quedé con Ángel y Pedro que, como siempre tenían intención de hacer una buena marca (sobre todo Pedro, por debajo de 1.30), tenían un dorsal del segundo cajón... y yo, llevado por el entusiasmo, me coloqué justo detrás de ellos, de forma que, cuando retiraron las separaciones de los cajones, quedé al lado de Ángel. Decidido: intentaría seguir su ritmo si me encontraba cómodo.
Comenzó la carrera y, como estaba tan adelantado, en pocos metros pude correr cuanto quise, sin aglomeraciones, ni tapones ni nada...una gozada si lo que buscas es hacer marca... un error si lo que quieres es terminar dignamente. En el primer kilómetro ya perdía a Ángel,  una cosa es salir con entusiasmo y otra aguantar su ritmo. Aún así los tres primeros kilómetros fueron de los más rápidos de mi vida en un medio maratón (4:31, 4:25, 4:34) me encontraba cómodo, pero era consciente de que no podría aguantar ese ritmo. Mi estado de forma es mucho peor que el de mi participación de  2013 (aquella en la que conseguí bajar de 1:40) y consciente de eso decidí ser más conservador y bajé el ritmo, con estar por debajo de los 5 minutos me valía (mis parciales desde el kilómetro 4 hasta el 10 fueron: 4:44, 4:54, 4:55, 5:10, 5:01, 4:53, 4:51)). La verdad es que, con todas las dudas del mundo, creía que podría mantener un buen ritmo durante toda la carera, sufriendo un poco (esto no es gratis). Hasta el kilómetro 10 todo fue razonablemente bien, es la vuelta corta, más céntrica, con más animación... Al girar el Puente Madera supe que no podría mantener ese ritmo... nueva negociación con mi mente... intentaría mantenerme a 5 minutos el kilómetro. En ese momento comprendí que el sufrimiento ya no entra mis planes como corredor... tengo todavía demasiado miedo e intento correr siempre dentro de una zona con cierto confort.


Poco a poco fui perdiendo velocidad, sobre todo cuando pasado el kilómetro 12 me adelantó el globo de 1:45... fui absolutamente incapaz de engancharme a su ritmo, me sentía muy pesado. Hasta que volví al Parque Lineal fue bastante insufrible. A partir de ese momento (ya pasada la zona 'fea' de la carrera) mejoré al menos psicológicamente, volví a encontrarme un poco más cómodo, aunque era incapaz de aumentar el ritmo. En el kilómetro 19 marqué mi peor kilómetro. 5:35... Pero ya quedaba muy poco, y había guardado bastante eso me permitió aumentar el ritmo considerablemente en la Avenida de España, incluso llegar a meta esprintando.
No estuvo mal, la verdad es que hice mejor tiempo que en Almansa... y a pesar de ello estoy mucho menos satisfecho... Pero hay que ser realistas, poder correr y participar en la Media de Albacete es un privilegio...aprovechémoslo mientras podamos.






miércoles, 3 de junio de 2015

El primer medio maratón


En 2010 corría mi primer medio maratón: el Medio Maratón de Albacete, con mis amigos y en mi ciudad. Una experiencia única que puedo revivir en parte gracias a la crónica que escribí en mi pequeño diario de entrenamientos. Todo ha cambiado bastante desde esa primera vez, pero mi deseo para el próximo domingo (XX Medio Maratón Ciudad de Albacete) y para los próximos es tener siempre esa sensación de primera vez. Cada carrera es única, la ilusión de correr por primera vez es lo que hace que cada una sea tan especial.
Esta fue mi crónica del Medio Maratón de Albacete 2010, se que ha pasado mucho tiempo porque todo ha cambiado mucho...incluso tengo que hacer cuentas si quiero saber cuantas medias llevo (creo que unas 18), pero parece que fue ayer... y que llevo apenas unos días corriendo.
"Suele ocurrir con los eventos importantes y agradables, los que uno ha estado preparando durante mucho tiempo, visualizando día a día su realización, que al final se pasan rapidísimos, dejándonos un agradable sabor pero a la vez un vacío, una sensación de que podríamos haber disfrutado más, haber sido más conscientes de lo especial y único que era ese momento. A pesar de eso, de lo rápido que fue todo, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. La euforia creo que me va a durar bastante tiempo.Parece un sueño, apenas hace un par de meses estaba lesionado… pensaba que no podría volver a correr… el médico lo único que me recomendaba era reposo e ibuprofeno… y aún así… no solo he conseguido recuperarme, no solo he conseguido terminar la media, no solo he conseguido hacerlo en menos de dos horas… ¡He conseguido hacer un tiempo real de 1:44:26! Y no solo eso… no he llegado extenuado a la meta… he podido además acompañar a Angel  y darle ánimos en los últimos 5km. que para él han sido de mucho sufrimiento. Lo he conseguido, con constancia y más o menos con método…  lo he conseguido… y, a pesar de que me hubiese gustado cambiar algunas cosas de la carrera: disfrutar un poco más, que Angel hubiese estado mejor (como suele estar) y haber apretado un poco esos últimos 4 o 5 km, que Javier me hubiese visto entrar, o mejor todavía, que hubiese entrado conmigo…bueno, a pesar de todo eso ha sido una experiencia extraordinaria, por el esfuerzo que ha supuesto y porque ha sido compartida. Como decía Manolo esta mañana ¡He corrido la Media Maratón de Albacete con mis amigos! Pero es que no solo ha sido hoy… hemos compartido durante unos meses un objetivo, una meta y mucha ilusión.Me parece mentira. Sobre todo cuando pienso en aquel primer momento en el que se me pasó por la cabeza correr la media maratón de Albacete… hace unos años… y como abandoné pronto el objetivo… y como me abandoné yo también… pero  ya me recuperé de todo aquello, y ahí estaban mis amigos para acompañarme esta vez y, esta vez sí, conseguir cruzar la meta ¡y de qué manera!La noche anterior no fue muy buena, aunque creo que suele ocurrir, no me encontraba del todo bien, pensaba que me estaba constipando y que tenía algún problema intestinal… sobre todo tenía algo de pánico… tanto tiempo preparándola… ¿y si fallaba?. Y encima parecía que nos iba a caer el diluvio universal en la carrera…
Por la mañana no me encontraba del todo mal… pero tampoco podría decir que estaba en mi mejor momento. Me alegré mucho al ver que el tiempo no era malo, amenazaba lluvia pero no demasiado, brillaba el sol pero no mucho… un buen día para correr. Eso me hizo sentirme mejor. Desayuné de forma abundante, me vestí, preparé la mochila con algunas cosas, desperté a Javier que estaba cansadísimo por la comunión del día anterior y a eso de las 8:45 salí hacia la casa de los padres de Pedro, dónde habíamos quedado. Fui en coche, porque ya llegaba con el tiempo muy justo y, afortunadamente, conseguí aparcar no muy lejos de la salida. Por el camino me encontré con bastantes atletas que se dirigían hacia la Avenida de España… poco a poco iba recuperando el ánimo. Conforme iban llegando mis amigos: Angel, Pedro y Manolo me fui encontrando mejor… no tenía ya ninguna molestia y el nerviosismo me estaba activando positivamente. Subimos a su casa, ya con el tiempo algo justo, dejamos las cosas y bajamos ya cambiados y con los dorsales colocados. Apenas me dio tiempo a comerme el último plátano de forma compulsiva y nos fuimos a calentar a la Avenida de España… con el tiempo demasiado justo ya… apenas corrimos un poco, estiramos lo justo, conocimos a Adela (la mujer de un amigo de Pedro) que correría con nosotros y nos reunimos con Juanjo (el hermano de Manolo), Santi Denia (un amigo de ambos… ex jugador de futbol bastante famoso) y algún amigo más. Buscamos el globo de 1:45 y nos colocamos bastante más atrás… en lo que consideramos que era nuestro objetivo (1:50 aproximadamente)… demasiado atrás, como siempre nos pasa. Sonó el disparo y salimos a paso lentísimo… el tapón era enorme. La primera vuelta al parque fue un calentamiento a trote lento (que no nos vino mal) durante los primeros momentos fui pendiente de todo el grupo, de mantenernos juntos por lo menos la primera vuelta… pero pronto comprendí que era una tarea imposible para mi… así que me puse al lado de Angel y sugerí a los demás que cada uno se ocupase de no perderse… desde ese momento seguí el ritmo que Angel marcaba, que poco a poco fue más exigente y conforme el pelotón se aclaraba, sobre todo después de la primera vuelta al parque, fuimos aumentando muy suavemente la velocidad. Lo peor eran los adelantamientos… para poder seguir a su lado tenía que adelantar a mucha gente… afortunadamente ya he aprendido a hacerlo de forma suave en las carreras previas a la Media… y no me supuso mucho esfuerzo. Lo tenía claro, si conseguía llevar su ritmo durante la primera vuelta terminaría la media… si llegaba con fuerzas podría dar una segunda vuelta a ese ritmo… y si no, sabía que podría bajar el ritmo para recuperar y terminar decentemente.  El globo de referencia estaba algo lejos… pero corríamos con un ritmo muy constante hacia él… sin forzar, sin acelerar demasiado pero recortando metros muy poco a poco… la carrera era larga, habíamos salido muy despacio, pero teníamos todavía muchos kilómetros por delante para alcanzarlo. Al llegar al Parque Lineal, más o menos a la altura de “la Pajarita” vi a Javier, Gloria y Shara y los saludé muy efusivamente gritando para que me viesen y agitando el brazo, me animaron, me aplaudieron y eso me dio las primeras alas de la carrera. A esas alturas de la carrera estábamos muy lejos de la cabeza, como siempre nos habíamos colocado muy atrás, y esa primera vuelta al parque fue especialmente lenta… nos vino bien para terminar de calentar pero entre la salida tardía y esos primeros kilómetros lentos perdimos unos pocos minutos. El globo azul estaba a la vista, no parecía demasiado lejos… aunque estaba mucho más lejos que al principio. En principio la idea de cogerlo fue solo un objetivo a largo plazo, pero no algo descabellado. Yo seguía manteniendo el ritmo de Angel, adelantando a corredores con el mínimo esfuerzo posible y vi que Manolo, Angel y Adela habían quedado muy atrás. En cuanto giramos de  la Avenida de la Estación hacia el Parque Lineal Pedro nos alcanzó, dijo que Adela llevaba un ritmo lento y que prefería llevar el nuestro, yo le comenté que debía habernos alcanzado más lentamente, que todavía quedaba mucha carrera por delante. Cuando llevábamos con él un par de kilómetros nos comentó que nuestro ritmo quizás era demasiado fuerte pare él, que así no aguantaba toda la carrera. Yo le recomendé que por lo menos la primera vuelta la aguantase a ese ritmo, el dijo que si adelantábamos al globo azul el nos dejaría tirar. Yo iba cantando los tiempos cada dos kilómetros (para no agobiarnos demasiado) y todo el tiempo estábamos por debajo de 5 minutos por kilómetro, eso nos daba bastantes ánimos y, a este ritmo completamos la primera vuelta, Pedro decidió bajar un poco el acelerador y nosotros seguimos igual. En la Calle Ancha nos encontramos con Gloria, Javier, Shara, Isabel, Guillermo y Alejandro (se habían acercado un poco más a la meta para vernos pasar por segunda vez) ya llevábamos 12 km y me encontraba fenomenal, casi me daban ganas de acelerar un poco más. En el Parque Lineal, por fin, dimos caza al globo de 1:45 y durante un buen rato nos mantuvimos con él. En el km 16, al pasar el parque de bomberos lo adelantamos, pero Angel empezó a mostrar los primeros síntomas de cansancio así que bajamos un poco el pie del acelerador y el globo nos adelantó unos metros. Al llegar al Parque Lineal comenzó a llover, una lluvia muy fina que nos vino muy bien… pero todo parecía como en silencio, nadie animaba… de echo había muy poca gente… fue una sensación extraña. Al pasar por la Fábrica de Harinas saludé a Pepe Alberola (Jefe del servicio de Deportes), el globo estaba a escasos metros de nosotros y Angel tenía cara de estar pasándolo francamente mal. De no ser así, si hubiese estado como yo habría tirado más fuerte esos últimos kilómetros; estaba tan cerca la meta. De vez en cuando le daba ánimos y le hacía algún comentario para hacer un poco más llevadero el camino, el me dijo varias veces que tirase pero yo lo tenía claro; estaba allí gracias a él, por su ayuda en el entrenamiento de la pulgosa, por la Sansilvestre y esta carrera me había limitado a seguir su ritmo (aunque era yo el que llevaba el cronómetro me limité a cantar las cifras). Llegamos al kilómetro 18 con un tiempo de 1:28:55, me parecía increíble y en ese momento habría acelerado, así me lo volvió a aconsejar Angel pero no, yo prefería llegar con él, estaba aguantando muy bien y seguro que haríamos un tiempo por encima del soñado… qué más daba rebajar un minuto o dos más. La llegada al kilómetro 20 me dio una euforia trementa ¡Con un par Angel! ¡Ya estamos!, le dije… me volvió a decir que tirase yo pero no… aceleré un pelín solo para llevarlo, teníamos una pequeña cuesta (la del parque) y sé que le costaría mucho, llevaba bastante tiempo sufriendo, yo estaba tan contento que no me acordaba del cansancio. Al girar la fuente aceleramos un poco más ¡Con estilo! ¡Que no se note que venimos muertos! Le dije. Y así entramos en meta, paré mi cronómetro en 1:44:30, se lo mostré a Angel y nos abrazamos ¡que tiempazo! … Avanzamos hasta el polideportivo y yo cogí un zumo, estaba eufórico, Angel no tenía ni fuerzas ni ganas de zumo y se limitó a beber agua…a los pocos minutos vino Gloria con Javier y Shara… Javier no me había visto pasar por meta… les pilló un poco despistados…¡no nos esperaban tan pronto! Estuvimos un rato esperando a Manolo y a Pedro antes de recoger las bolsas, pero, como nos estábamos quedando helados, primero las recogimos y nos pusimos el cortaviento y luego (ya abrigados) los esperamos… cuando llegaron fue la euforia total: ¡¡lo habíamos conseguido los cuatro!! Javier estaba contentísimo, no terminaba de tener muy claro antes de la carrera que su padre la terminase… y lo había conseguido en menos tiempo del que le dije que lo haría.
En definitiva ha sido una experiencia tremenda… tanto por el resultado como por la preparación y por el hándicap de la lesión… eso le ha dado un tinte de heroísmo.
Ahora a preparar la próxima."



viernes, 22 de mayo de 2015

Medio Maratón de Almansa 2015

Por distintas circunstancias llevaba ya un par de años sin participar en esta estupenda carrera. Si no fuese porque Albacete es mi ciudad y correr por ella en la mañana del domingo del medio maratón es algo muy especial, la media maratón de Almansa sería mi media favorita. Lo tiene todo: una organización inmejorable, un trato genial a los corredores, un buen  recorrido  y, sobre todo, una animación espectacular. El público te lleva en volandas gran parte de la carrera. En mi anterior participación,  en 2012, tuve uno de los mejores momentos de mi vida como corredor; en medio de un enorme chaparrón el público coreaba al unísono una frase de ánimo que me emocionó muy profundamente, fuera de contexto resulta una cosa un poco ñoña, pero en mitad de la carrera, calado hasta los huesos, fue muy emotivo.
Este año terminé muy contento, quizás porque mis expectativas eran más bien bajas... terminar la carrera ya era para mi un triunfo. Tuve que ir solo a Almansa, sin muchas ganas y el calor era sofocante,  a pesar de haber bajado unos cuantos grados las temperaturas en los últimos días. Durante el calentamiento me agobié bastante (esas neuras que últimamente tengo relacionadas con mi reciente paso por el cardiólogo) y, además, no podía parar de estornudar. Así que me lo tomé con calma, me puse al final de la carrera, a la sombra e intenté tranquilizarme mientras esperaba el disparo de salida. Para empeorarlo todo nuestra 'querida presidenta' era la encargada de dar la salida... Hay que ser positivo, a partir del pistoletazo de salida todo tenía que ir a mejor. Así fue, cuando tomas parte de una carrera con otras 3500 personas, la euforia termina por atraparte. Salí tranquilo, pero muy animado, buscando desde los primeros momentos alguien que llevase un ritmo cómodo para seguirle. No tenía pensado mirar el reloj, mejor dejarme llevar por las sensaciones. A los pocos minutos me adelantó una 'chica Hoko', en otras circunstancias no habría dudado seguir su ritmo, pero mi momento de forma actual es bastante penoso. Últimamente tengo la teoría sobre la ropa de Hoko que más o menos viene a decir que el ritmo que puedes llevar en un medio maratón es directamente proporcional a lo bien que te sienta la ropa de esa marca... y la camiseta "Sora III" que yo estrenaba me sentaba fatal (no así su "Suika") Así que seguí tomándomelo con mucha calma, adelantando solo si tenía hueco, buscando diferentes corredores como referencia para seguir su ritmo y evitando cambios de ritmo bruscos y zizagueos... Eso me dio muy buen resultado, toda la carrera tuve la sensación de ir cómodo, adelantando posiciones y de menos a más, sin llegar a forzar. Conseguí adelantar a corredores que antaño dejaba atrás con facilidad, pero que últimamente tenían más nivel que yo.  Así, poco a poco, con comodidad y sin demasiada fatiga, llegué a meta relativamente fresco, con fuerzas suficientes para esprintar (aunque ni siquiera en el sprint final lo dí todo).
El 7 de junio es la media de Albacete, será el momento de esprimirse un poco más intentando acercarme a mi marca de 2013 (que ahora parece tan inalcanzable como...) Esta es mi carrera desde el punto de vista de Garmin: ).